Día Internacional TDAH

13 de julio de 2021
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¿Qué es el TDAH?

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno cerebral que se presenta en la infancia, caracterizado fundamentalmente por 3 síntomas básicos: la hiperactividad, la impulsividad y el déficit de atención. Crea una condición o patrón de comportamiento inadaptado, que hace difícil mantener un nivel curricular con los niños de su edad, mal entendido tanto por los demás niños dificultando sus relaciones sociales, como por los profesores que pueden considerarlos “malos” estudiantes. Todo lo contrario, el individuo con TDAH tiene una inteligencia normal, pero su distinta estructura cerebral crea una “inmadurez” crónica con mayor dificultad a la hora de la concentración y, por tanto, del aprendizaje.

Su diagnóstico y tratamiento precoz son de fundamental importancia. Su naturaleza crónica hace que muchos cuadros de TDAH pueden ser diagnosticados en la edad adulta.


Etiología y causas

No tiene una causa específica conocida, pero se sabe que es un trastorno de base neurobiológica y genética como causa primordial y hay factores ambientales causantes, no bien definidos en la actualidad.

¿Cómo se manifiesta el TDAH?

Éstos tres aspectos son comunes en todos los individuos:
1.- Falta de atención
Presentan una dificultad para centrarse en una sola tarea de trabajo. Muestran dificultades al concentrarse en la atención dirigida encaminada a aprender, organizar o completar una tarea o trabajo. Tienen una atención automática en las actividades de su propio interés, y dificultad en la atención en el trabajo impuesto.
2.- Hiperactividad
La hiperactividad que presentan no tiene una finalidad definida, son propensos a moverse sin poder permanecer quietos ante una tarea determinada. La forma de expresión de la hiperactividad es motora y mental expresada a través del habla.
3.- Impulsividad
Presentan impulsividad y no controlan bien su reacciones o pensamientos inmediatos. Dependen mucho de su estado de ánimo y no toleran el aburrimiento. No son capaces de realizar una previsión de sus actos ni de planificar.



Prevalencia y enfermedades asociadas

Aparece en el 3 % al 7 % de la población infantil, es más frecuente en varones y hasta un alto porcentaje muestra síntomas en la edad adulta.
Hay síntomas que coexisten con el cuadro principal y que se pueden presentar a la vez como trastornos de ansiedad, trastornos del aprendizaje escolar, trastornos de la conducta, trastornos depresivos, tics, apatía. Hay otros trastornos distintos del cuadro que se asocian con frecuencia como disfasia del desarrollo, trastornos del lenguaje, descoordinación motora, epilepsia, trastorno de Tourette, etc. También se asocian trastornos del sueño, insomnio, enuresis nocturna, piernas inquietas y actividad física durante el sueño.
Entre los diagnósticos diferenciales que conviene descartar está la esquizofrenia o psicosis, trastorno del espectro autista, hipertiroidismo, abuso de sustancias, retraso intelectual, dislexia, hipoacusia, disfasia del desarrollo, trastornos ansiosos y depresivos, intoxicaciones por metales y también trastornos psiquiátricos como el toc, trastorno bipolar…

Afectación en la vida cotidiana

La repercusiones personales y sociales que se producen son frecuentes como retraso en el aprendizaje escolar y dificultades en la comprensión lectora, relaciones inestables con amigos y compañeros, baja autoestima, desorganización general, incumplimiento de normas de tráfico y como consecuencia accidentes. Tienen más riesgo de tener relaciones sexuales tempranas y de ser madres o padres de forma temprana y también de contraer enfermedades de transmisión sexual.
Sin un diagnóstico y tratamiento adecuados son individuos con serios problemas para acabar una formación académica básica. Sin apoyo terapéutico les cuesta más acceder al mercado laboral y poder ocupar puestos de responsabilidad.

Diagnóstico

El diagnóstico del TDAH es un diagnóstico complejo. Para ello, es importante tener en cuenta las valoraciones de distintos informadores, tales como padres y profesores, así como la de otros especialistas que evalúen al niño, por ejemplo la de un médico que pueda descartar otras patologías realizando pruebas complementarias: analítica, diagnóstico de imagen (Rx, TAC, RMN), pruebas funcionales cerebrales (cartografía, EEG). El diagnóstico es preferible realizarlo conjuntamente con un psiquiatra. También es importante realizar una evaluación psicopedagógica al niño para ver cuál es su nivel de aprendizaje, si responde o no al curso escolar, cuáles son sus hábitos de estudio, y obtener de este modo su perfil cognitivo. Así, conoceremos cuáles son sus aptitudes, sus dificultades atencionales y su memoria inmediata, sabremos cómo están afectadas las funciones ejecutivas, y podremos plantearnos si requiere alguna adaptación en la escuela. Es importante evaluar cómo el niño resuelve sus problemas y qué recursos tiene. Todo ello es esencial para marcar los objetivos del tratamiento.



Tratamiento

El tratamiento siempre debe ser multidisciplinar combinando la medicación específica con terapia conductual y métodos encaminados a mejorar las técnicas cognitivas.

Tratamiento farmacológico:
Es fundamental valorar detenidamente la necesidad de un tratamiento farmacológico. El beneficio que puede aportar la medicación no sólo es inmediato, sino que tiene un beneficio a medio y largo plazo, dando un efecto protector para el desarrollo emocional y para la desadaptación del niño, a la vez que evita ese sobreesfuerzo que todo niño con TDAH realiza y así, mejora su calidad de vida. El fármaco de primera elección en el TDA-H es el metilfenidato de acción inmediata que inhibe la recaptación de la dopamina, aumentando sus niveles y estimulando el cerebro. Las dosis se debería ir aumentando progresivamente para que el niño reciba la mínima cantidad necesaria que, a su vez, consiga el mayor beneficio terapéutico para las necesidades personales.
Los resultados son positivos en el 80 % de los casos con metilfenidato. Se trata de un fármaco seguro y eficaz. Las presentaciones del fármaco son muy distintas existiendo formas de liberación lenta. Niños más pequeños es preferible dos o tres tomas al día y de acción corta. En última instancia son los padres, como responsables del niño los que deciden medicar, una vez aportada una completa información por parte del médico , y esa medicación se ha de dispensar según las indicaciones concretas del responsable médico. Es muy importante la observación de la reacciones del niño, tanto por parte de los padres como por parte de los profesores que han de participar en informar de la evolución conductual y cognitivo del niño.

Tratamiento psicopedagógico:
Como tratamiento complementario, pero de primera instancia, será el apoyo emocional, apoyo psicopedagógico, así como el apoyo curricular por parte de los profesores y enseñantes , realizando modificaciones personalizadas en las qué exista una mezcla de actividades de alto y de bajo interés, que haya materiales computerizados para la aprendizaje, que se simplifique y se aumente las presentaciones y explicaciones visuales, la enseñanza de destrezas para organizarse y planificar el estudio, uso de estrategias para el aprendizaje, etc.

Es de vital importancia conocer que para realizar una tarea determinada, un trabajo , una prueba o examen el individuo con TDAH necesita más tiempo del normal para conseguir hacerlo bien. Entonces, hay que darles más tiempo. Para inculcar el sentido de la responsabilidad es necesario identificar sus potenciales y debilidades, fomentar sus cualidades dotando de un ambiente de oportunidades para conseguir el éxito, se deben asignar tareas específicas y personalizadas, cultivar intereses especiales, potenciar actividades que no tengan por qué formar parte de un plan de estudios como fomentar el deporte, la música, el arte…



Autor: Dr. Jesús Andrés
Pediatra
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