Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

19 de mayo de 2021
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El término “enfermedad Inflamatoria Crónica Intestinal” (EICI) engloba a tres enfermedades que comparten algunas características similares, aunque también claras diferencias. Se trata de la Colitis Ulcerosa, la enfermedad de Crohn y la colitis indeterminada. Recientemente algunos autores han querido incluir a las llamadas colitis microscópicas. Hablaremos de ellas. Aparentemente todas ellas parecen compartir su origen autoinmune.

Este grupo de enfermedades tienen en común el afectar a alguno o varios tramos del intestino y presentar una evolución muy variable, con frecuentes periodos de agravamiento de los síntomas y periodos estables. Se denomina brote a estos periodos de mayor presencia de síntomas. Son impredecibles y no conocemos ningún factor desencadenante. No sabemos por que se presentan ni por que pueden ser tan diferentes en cada paciente. Diagnosticar y sobre todo, tratar estas enfermedades supone un complejo reto para el médico y una situación que en muchas ocasiones compromete la calidad de vida y frecuentemente la salud del paciente. En algunos casos se acompaña de la afectación de otros órganos no digestivos y en algunas situaciones se les considera un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer digestivo. Por todo ello, estas enfermedades, son un desafío permanente para poder tratar al paciente de la mejor forma posible.

Pero ¿qué enfermedades son?


Colitis Ulcerosa

Es la más frecuente de todas. Se trata de una enfermedad que afecta exclusivamente al colon. Típicamente desde el recto y de forma continua en una extensión variable. Cuando afecta sólo al recto, unos 10 a 15 cms de extensión, se denomina rectitis o proctitis ulcerosa, y cuando afecta a todo el colon se trata de una pancolitis ulcerosa. Esta enfermedad evoluciona mediante los llamados “brotes” en los que el paciente presenta un empeoramiento de los síntomas. Estos corresponden a los de cualquier inflamación del colon, con diarrea, urgencia defecatoria, presencia de moco y/o sangre en las heces, sensación de evacuación no satisfactoria o dolor abdominal, entre los más frecuentes. Raramente puede haber fiebre e incluso afectación de otros órganos como el hígado.

Se trata de una enfermedad crónica, es decir, una vez diagnosticado, no la curamos y el paciente siempre sufrirá este diagnóstico. Si bien los síntomas pueden ir cambiando, es esperable y deseable el pasar largos periodos sin síntomas con el tratamiento.

El diagnóstico requiere inevitablemente la realización de una colonoscopia en la que se tomarán unas muestras (biopsias) para analizar lo tejidos y que confirmarán nuestra sospecha. No existe ninguna relación conocida con ningún alimento y el tratamiento será siempre con fármacos.

El único factor externo conocido que claramente empeora la enfermedad es el tabaco. Es la primera causa de fracaso del tratamiento y de la peor evolución del paciente. El tratamiento estará condicionado por la extensión de la enfermedad y la mejor o peor respuesta a los fármacos.


Enfermedad de Crohn

Comparte algunas características con la Colitis ulcerosa: es crónica, no tenemos tratamiento curativo, es igualmente autoinmune, y puede evolucionar a brotes de forma variable. Sin embargo, afecta no sólo al colon sino a cualquier parte del tubo digestivo, incluido estómago o intestino delgado si bien la mayor parte de los pacientes tienen afectación en el colon o en la parte final del intestino delgado (el llamado íleon terminal). Aquí la afectación, las lesiones, son más parcheadas, dejando áreas sanas entre las lesiones, pero también pueden ser profundas, afectando a todo el espesor de la pared del intestino. Se forman úlceras irregulares y se pueden formar abscesos (colecciones de pus) o fístulas (trayectos falsos que pueden comunicar un determinado punto del intestino con algún órgano vecino (otra asa de intestino, vejiga, vagina, etc…). Además, puede afectar a otros órganos como el hígado, la vía biliar, la piel, los ojos, las articulaciones o casi cualquier órgano.

El diagnóstico suele requerir la realización de diferentes pruebas diagnósticas como gastroscopias, colonoscopias, estudios de imagen como el TAC (escáner), ecografía, resonancia magnética, análisis de sangre o de otros fluidos, incluso valoración por otros especialistas como oftalmólogos, dermatólogos, cirujanos, etc. Al poder afectar a muchos más órganos que la Colitis Ulcerosa, es frecuente que haya que hacer diferentes tipos de exploraciones para localizar la afectación de los diferentes órganos.

El tratamiento suele requerir el empleo de fármacos complejos y costosos, algunos no exentos de efectos secundarios. Según la evolución el paciente requerirá un seguimiento, a veces estrecho, por parte del especialista. Y frecuentemente ajustes de medicación o cambios de tratamiento. Al igual que en la Colitis Ulcerosa, los periodos de síntomas (brotes de la enfermedad) son caprichosos e impredecibles por lo que no siempre es fácil definir la buena o mala respuesta a un tratamiento a corto plazo. E igualmente sabemos el importante papel del consumo de tabaco en esta enfermedad.


Colitis indeterminada

En realidad se trata de la forma atípica intermedia de ambas enfermedades previas. Comparte criterios entre ambas y en ocasiones es imposible definirse por una u otra. Pueden suponer el 10% de todos los casos de EICI. El diagnóstico, al ser más complejo puede igualmente necesitar de numerosas pruebas diagnósticas y un tratamiento igualmente adaptado a cada caso.


Colitis microscópicas

Se trata de unas enfermedades en las que se presenta una diarrea crónica, especialmente en mujeres de edad media y en la que típicamente y de forma característica la colonoscopia muestra un colon de aspecto endoscópico normal. Únicamente la toma de biopsias aleatorias, muestra una alteración al microscopio con alguna característica concreta (presencia de un aumento significativo de linfocitos –un tipo de glóbulos blancos-) en la mucosa del colon en el caso de la colitis linfocítica, o de una fina banda de colágeno bajo la superficie de la mucosa (colitis colágena).

No sabemos todavía claramente el origen aunque sabemos que el tratamiento con determinados fármacos mejora los síntomas. Es frecuente que se presente en brotes de empeoramiento de síntomas, incluso algunos pacientes solo presentan un único episodio. Suele tener un pronóstico mejor que las otras enfermedades citadas y no resulta infrecuente que tras un tratamiento el paciente permanezca estable largo tiempo.


Autor: Dr. Carlos Silva
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