¿Qué es la voz?

8 de enero de 2021
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La voz es nuestro instrumento de comunicación más importante, y para muchas personas que denominamos “profesionales de la voz” (docentes, comerciales, cantantes, locutores…) es su principal herramienta de trabajo.

El aire que sale de los pulmones produce una vibración en las cuerdas vocales, ello emite un sonido que es modulado por la faringe y la boca siguiendo las directrices

que marca nuestro cerebro. Las cavidades nasales y la anatomía propia de cada persona actúan como resonadores enriqueciendo dicho sonido y haciendo que éste sea único y característico de cada uno de nosotros.

Las cuerdas vocales en realidad no son cuerdas sino pliegues, formados por músculo y una capa de mucosa que lo cubre y se desliza sobre él siguiendo unas propiedades biomecánicas determinadas. La estructura cartilaginosa sobre las que están suspendidas las cuerdas vocales es la laringe, un tubo rígido con múltiples articulaciones y grupos musculares complejos cuya misión es mantener un delicado equilibrio entre dos funciones vitales: la respiración y la deglución y una exclusiva del ser humano: la fonación.

¿Qué factores pueden generar cambios en nuestra voz?

En general cualquier circunstancia que altere la forma o el volumen de los pliegues vocales, o de las estructuras que actúan como resonadores del sonido como son la faringe, la nariz o la boca, puede generar cambios en la voz.

La estructura de la laringe también sufre cambios con el crecimiento. En la edad infantil la laringe es más pequeña y las cuerdas vocales son más cortas, por ello los niños tiene la voz más aguda. Conforme el cuerpo va creciendo, la laringe cambia su posición en el cuello. En la edad adulta quedará más descendida, lo que dotará de mayor potencial a los resonadores y permitirá un mayor protagonismo a la función fonadora. Además, la laringe posee receptores hormonales, por lo que este asombroso órgano sufrirá cambios específicos por sexo. Los hombres tendrán mayor masa y longitud en sus pliegues vocales, gracias al crecimiento de la porción anterior y que exteriormente se hace visible en la comúnmente llamada “nuez de Adán”. Ello hace que la voz masculina sea más grave y que durante la adolescencia los chicos pasen por un periodo de cambio, en ocasiones dificultoso, denominado “la muda vocal”.

Las alteraciones de las características de la voz (tono, timbre, intensidad) se denominan disfonías. La afonía es la pérdida completa de la voz y aunque es un término más usado coloquialmente, es mucho menos frecuente como síntoma que la disfonía. Puede ocurrir que el paciente tenga una disfonía sin que exista ninguna lesión en las cuerdas vocales, es lo que conocemos como “disfonía funcional” y se debe al sobreesfuerzo o la mala técnica vocal. En las llamadas “disfonías orgánicas” existe una lesión anatómica que la justifica. En muchos casos las causas de las disfonías se superponen.

 

¿Cuáles son las causas más frecuentes de las disfonías?

Las disfonías pueden deberse a diferentes causas, algunas de las más comunes son la laringitis aguda tras una infección de las vías respiratorias altas. En este caso la mucosa de las cuerdas vocales esta algo enrojecida e inflamada, la voz se altera durante unos días y después se recupera completamente.

Otra causa muy común de disfonía es la aparición de lesiones en el borde de las cuerdas vocales. El lugar de aparición es la zona de mayor vibración, generalmente la zona central, y las más frecuentes son los nódulos y los pólipos. Ambas lesiones son protuberancias que alteran la vibración e impiden un correcto cierre de las cuerdas vocales, el aire se escapa por delante y por detrás de la lesión y aparece la fatiga vocal acompañada de una voz aérea con ronquera que no se recupera totalmente tras el reposo vocal. Aunque ambas lesiones se deben a un sobreesfuerzo vocal, el tratamiento es diferente.

Otras veces existen factores externos que producen una irritación continua en la mucosa de las cuerdas vocales. Aunque la capacidad de regeneración y reparación de los daños en la mucosa es alta, puede ocurrir que aparezcan cambios permanentes que engrosan el epitelio y alteran la vibración, es lo que conocemos como “laringitis crónica” y sobretodo son producidos por el tabaco, el alcohol, el reflujo gastroesofágico y algunos productos químicos.

En ocasiones la disfonía es el primer síntoma que aparece ante enfermedades graves como es el cáncer de laringe y de su detección precoz dependerá el tipo de tratamiento y el pronóstico.

 

Papiloma de Banda Ventricular

Pólipo de Cuerda Vocal

Resultado Tras la Fonocirugía

Cáncer de Laringe

 

¿Qué podemos hacer para cuidar nuestra voz?

Lo más importante es cuidar la manera de hablar, por ejemplo: no gritar ni emplear un volumen innecesario, no hablar en sitios ruidosos que obligan a forzar la voz, no llamar desde lejos y acercarse a las personas para hablar si no están cerca de nosotros. Estas situaciones producen una vibración excesiva en la mucosa del borde de las cuerdas vocales, lo que genera pequeños traumatismos y finalmente la aparición de lesiones.

Algo fundamental es dejar de hablar cuando notamos cansancio o fatiga vocal, y sobre todo cuando empezamos a notar disfonía o cambios en nuestra voz. Esto es más difícil en profesionales de la voz, pero no debemos olvidar que el reposo vocal es el mejor tratamiento, muy superior a cualquier medicación.

Otra recomendación es hablar tranquilamente, de forma pausada, ya que si hablamos rápido no podemos coger bien el aire que sale de los pulmones y tensionamos en exceso nuestros músculos laríngeos.

Lógicamente debemos reducir el consumo de sustancias irritantes como el tabaco y aquellas que producen deshidratación, como las bebidas alcohólicas o la cafeína. Los productos mentolados dan una falsa sensación de frescor, pero su consumo en exceso puede ser irritante para el epitelio y producir sequedad. Debemos tener cuidado con los alimentos que producen reflujo o malas digestiones, como los alimentos picantes o muy grasos. Beber agua abundante, y evitar el carraspeo constante son unas buenas medidas para hidratar y no traumatizar nuestras cuerdas vocales.
Por último y no menos importante, debemos prestar atención a nuestra voz y no menospreciar los síntomas que percibimos. Si la disfonía persiste durante más de 10 días a pesar de haber guardado un correcto reposo vocal, debemos acudir al médico y en muchas ocasiones será necesaria una exploración de nuestras cuerdas vocales. Esto no debe asustarnos, ya que en la mayoría de los pacientes es un procedimiento rápido y sencillo que realizamos en la consulta. Descartará enfermedades importantes y orientará nuestro tratamiento para evitar daños en una de nuestras principales características de identidad personal, nuestra voz.

 

Autores: Dra. Laura Pérez Delgado y Dr. Rafael Fernández Liesa.
Médicos Aragón Otorrinolaringólogos.
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