Glaucoma, la ceguera silenciosa

12 de marzo de 2021
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El glaucoma es una enfermedad ocular neurodegenerativa, que se caracteriza por la pérdida progresiva de las fibras nerviosas de la retina. Está relacionado con la presión intraocular, que es la que ejerce el humor acuoso en la parte anterior del ojo y este es el único factor sobre el que podemos actuar. El humor acuoso es un líquido que se produce detrás del iris y se renueva varias veces al día para nutrir distintas estructuras oculares. Sale del ojo a través de la malla trabecular, que es una estructura porosa que también se encuentra en la parte anterior del ojo. En ojos sanos, la presión intraocular permanece estable porque el humor acuoso se produce y se evacua de manera proporcional. Sin embargo, si hay alguna dificultad en esta salida, aumentará la presión intraocular pudiendo causar daño en el nervio óptico y terminar provocando glaucoma.

Los factores predisponentes para el glaucoma son, la presión intraocular alta, edad avanzada, antecedentes familiares, raza africana o latina, diabetes tipo 2, miopía o hipotensión arterial. Hay varios tipos de glaucoma, el más común es el glaucoma de ángulo abierto. Otro tipo de glaucoma es el glaucoma de ángulo cerrado que se da en personas hipermétropes. Puede conducir a un aumento de la tensión intraocular brusco, causando dolor intenso y pérdida visual.

Es importante distinguir entre la hipertensión ocular y el glaucoma, que se da cuando ya hay daño en el nervio óptico.



La consecuencia más grave del glaucoma es la pérdida progresiva del campo visual, es decir, la dificultad de ver todas las partes que componen la visión panorámica, algo que puede pasar desapercibido hasta fases avanzadas, por lo que se ha denominado “ceguera silenciosa”. En etapas avanzadas, la visión central también puede verse afectada. El daño del nervio óptico es irreversible y la ceguera puede ser la consecuencia final si no se instaura un tratamiento a tiempo.

Debido a esto, es muy importante el diagnóstico y tratamiento en estadios iniciales, cuando el paciente todavía no presenta síntomas. Esto puede llevarse a cabo en consultas de cribado o revisiones, recomendadas a partir de los 40 años, especialmente si existen antecedentes familiares. En dichas consultas, se realizará la medición de la presión intraocular y la evaluación del nervio óptico mediante examen de fondo de ojo, el análisis de las fibras nerviosas mediante tomografía de coherencia óptica (OCT) y la evaluación del campo visual.

El tratamiento del glaucoma puede ser farmacológico, con láser o quirúrgico, en los casos más avanzados.

En definitiva, el glaucoma requiere un diagnóstico y tratamiento precoces, una estricta adherencia al tratamiento y una revisión periódica según la pauta médica.



OCT de nervio óptico



Nervio óptico glaucomatoso



Nervio óptico glaucomatoso


Autor: Dr. Carlos Isanta
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