Día Mundial del Alzheimer, la importancia del diagnóstico precoz

21 de septiembre de 2021
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Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer y tiene por objetivo la visibilidad y detección de la enfermedad antes de que se manifiesten todos sus síntomas. Este año, la Confederación Española de Alzheimer conmemora esta fecha bajo el lema “Cero Omisiones. Cero Alzheimer”, centrándose en la importancia del diagnóstico precoz como punto de partida, ya no solo para la detección de la enfermedad sino también para poner en marcha la intervención terapéutica que se dirige al conjunto de la familia afectada.

Si nos fijamos en las últimas cifras asociadas a esta enfermedad descubrimos que: “En términos numéricos, la enfermedad de Alzheimer es la primera causa de demencia neurodegenerativa a nivel mundial”, afirma la doctora Cristina Pérez, neuróloga del Grupo Hospitalario Hernán Cortés. “Concretamente en España se han reportado cifras de prevalencia de entre 2,8% y 3,9% entre los 75 y los 79 años, y hasta del 34% en mayores de 85 años. Lo previsible, además, es que estas cifras se vayan incrementando de forma exponencial en los próximos años, sobre todo por el envejecimiento progresivo de la población. Por lo que se estima que en los próximos 20 años puedan duplicarse las cifras”, continua.

El diagnóstico se convierte en la clave para reducir la incidencia que presenta el infra diagnóstico de esta enfermedad neurodegenerativa que, según la Sociedad Española de Neurología, alcanza el 30% de los casos sin diagnosticar aproximadamente.

“La edad es el más importante marcador de riesgo para padecer Alzheimer”, afirma la doctora Cristina Pérez.

La detección de los síntomas por tanto será decisiva para conseguir un diagnóstico precoz. La enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia, y con demencia, nos referimos a un proceso degenerativo y progresivo caracterizado por la pérdida de capacidades cognitivas en una persona: la memoria, la orientación, el lenguaje, el cálculo, la iniciativa… con repercusión en las actividades de la vida diaria del individuo. Tal y como explica la doctora Pérez: “hay fallos de memoria que se consideran normales con el paso del tiempo ya que no se tiene la misma memoria a la edad de 40, que a los 70 años, por ejemplo, ni los mismos reflejos, rapidez mental o de aprendizaje”. Pero eso no significa que esa persona esté iniciando un proceso de demencia, sino que son los síntomas ligados al envejecimiento normal. “Una situación diferente es cuando esos fallos provocan que esa persona no sea capaz de desempeñar las actividades que realizaba previamente con normalidad”, prosigue Pérez. “Y por supuesto, también hay otros síntomas de tipo conductual, de alteraciones del comportamiento y en la esfera emocional, que en muchas ocasiones, cobran importante protagonismo.”



La importancia de unos hábitos saludables y de la práctica del ejercicio mental

El cerebro se comporta como un músculo que hay que entrenar y por ello muchas de sus competencias pueden ser desarrolladas o fortalecidas. La memoria concretamente, entra dentro de estas capacidades y se ha comprobado que también puede ejercitarse para prevenir su pérdida. La angustia, la soledad o la tristeza son algunos de los sentimientos que más encontramos tanto en enfermos como en familiares de pacientes con Alzhéimer. El olvido es el protagonista de esta patología y por ello, retrasar el deterioro cognitivo relacionado con la pérdida de memoria es uno de los tratamientos preventivos más efectivos, según los expertos.

Una vez diagnosticada la enfermedad cuidar de los pacientes y mejorar su calidad de vida es fundamental. Mantener unos buenos hábitos como cuidar la alimentación, practicar deporte, realizar entrenamiento cognitivo y la actividad intelectual es muy importante. La doctora revela, además: “Mis recomendaciones en la consulta van en ese sentido, hago mucho hincapié en que dediquen un tiempo del día a realizar tareas intelectuales que les supongan un esfuerzo mental, de memorización, de cálculo mental, de fluidez verbal… Se recomiendan algunos instrumentos o páginas en internet que proporcionan ejercicios cognitivos en este sentido. Estas páginas también contienen información útil para los familiares y cuidadores de estas personas, que tienen un papel fundamental en esta patología”.



Tratamientos actuales que prometen ser esperanzadores

Según nos cuenta la doctora existen tratamientos actuales, desde el punto de vista farmacológico, denominados anticolinesterásicos, que han demostrado una eficacia discreta en los ensayos clínicos en cuanto a mejoría sintomática en la esfera cognitiva, conductual… pero no tienen capacidad de modificar el curso de la enfermedad, aunque puedan retrasar en parte la evolución de la misma.

Por otro lado, “existen avances importantes con algunos tratamientos prometedores y esperanzadores que sí podrían modificar el curso de la enfermedad, dentro del grupo de los anticuerpos monoclonales. De hecho, este año, la FDA (Food And Drugs Administration) aprobó provisionalmente uno de ellos sujeto a la realización de ensayos en fase 4 que corroboren la seguridad y la eficacia, así como que el laboratorio aporte todos los resultados de los ensayos realizados hasta ahora. Hoy por hoy, no están disponibles fuera del ámbito de un ensayo clínico”, afirma la neuróloga.

Desde luego, las últimas investigaciones aportan un rayo de luz ya que podría cambiar en muchos aspectos el enfoque diagnóstico y el tratamiento de estas personas. Esto implicaría la realización de muchos más esfuerzos para el diagnóstico precoz de esta patología tan devastadora, que al final es el mayor logro para los pacientes de Alzheimer.



Carmen Serrano




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